Besos con lenguaje

Archivo mensual: diciembre 2017

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Me encanta la fotografía de Boubat.

Yo quiero una caracola así para el año que está por empezar. Una exactamente igual. Una que me lleve a una de esas calles transitadas de Nueva York, o a una escena concreta de la película que elija, o a un recuerdo, o al instante en el que comencé a sentirme así, no sé. A lo mejor quiero que me lleve “de vuelta” a mí, si alguna vez me pierdo observándolo todo. El caso es que para el año dos mil dieciocho quiero cerrar los ojos así, con inocencia.

Este año no pido demasiado y me planteo unos retos muy bonitos (muy muy muy muy bonitos), a veces no sé si contarlos porque creo que son deseos de esos que brillan y quiero que se cumplan.

Podría pasarme no sé cuántas horas dando las gracias a bastantes personas, porque el año que se acaba ha sido de aprendizaje, como si hubiese ensayado una coreografía todos estos meses en la que me siento completamente yo, y no he estado sola. He estado rodeada de amor y de amigos.

Empecé 2017 sin saber qué quería exactamente, dejándome llevar por no sé qué, con algunas heridas aún por cicatrizar, y lo cierro plenamente convencida de ser ahora, justo ahora, una versión mejorada de todos estos años. Con una sonrisa naciéndome en los labios.

Te deseo lo mejor para ti también. Cierra los ojos, shhhhh

 

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Resulta que tengo ganas de navidad. Que después de tres años de navidades en las que por una razón u otra estuve preocupada, me siento completamente en paz y llena de energía. Como si el cielo se hubiese despejado y no quedase nada de esas nubes.

Tengo ganas de cocinar, y comer dulces, poner luces, ir al cine, leer Mujercitas (otra vez), recorrer la ciudad con las manos en los bolsillos del abrigo, escuchar villancicos en inglés (tararearlos distraída mientras hago otras cosas), dormir hasta tarde, patinar aunque haga frío, abrazarte.

Pienso preparar regalos y disfrutar de las personas (y animales no humanos) que quiero. Pienso decirles: os quiero.

Si pudiese metería todo lo que me importa en una bola de cristal de esas que agitas y hay nieve y les protegería del frío, del sueño, de la oscuridad.