childood

Tengo que escribir esto, lo siento. Léeme si quieres. Mientras lo escribo, los/as niños/as hacen bailes con los dedos de las manos con la maestra de música que les enseña incluso que el corazón es un instrumento (lo es, lo es). Mientras lo escribo, Rita decide no bailar con los dedos y leer en silencio a mi lado (me encanta cuando hacen eso: coger un libro y mirarlo junto a mí sin decir absolutamente nada).

Pero tengo que escribir esto, ahora que tengo apenas diez minutos, para que no se me olvide luego.

En clase, estábamos meditando un poco (de este modo se relajan y sentimos el silencio), de repente les pregunto: ¿os gusta pasar tiempo a solas?

No sé muy bien por qué formulo esta pregunta en ese momento, pero lo hago espontáneamente. Y a partir de ahí surge esta conversación:

Alumna 1: -Sí. Me gusta. Así puedo hablar con mis sentimientos.

Yo: -¿Y qué les dices a tus sentimientos?

Alumna 1: -A veces les hago preguntas, por ejemplo: ¿cómo me siento con el enfado de mi amiga?, y mis sentimientos me responden, de verdad que hablan.

Yo: -Qué bien, aprender a estar solos/as un rato es muy importante, es como escucharnos y dedicarnos a nosotros/as.

Alumna 1: -Yo me meto debajo de las sábanas o debajo de la mesa si hay ruido para hablar con mis sentimientos.

Alumno 2: -A mí también me gusta estar solo (en mi regazo, sosteniéndome la cara con sus manos para que le mire). Me meto en el armario y pienso con los ojos así (los cierra). Y lo hago cuando estoy cansado, cuando estoy triste o enfadado.

Alumna 1: -También puedes estar muy feliz sola y pensar cosas bonitas.

Alumna 3: -A mí no me gusta nada estar sola porque me gusta estar con mamá, con Julia y contigo (señalándome) y punto.

Yo: -Está bien estar acompañado, pero también es agradable estar a solas con una misma. Es necesario aprender ambas cosas: a estar con otros/as y a estar con nosotros/as mismos/as.

Alumna 1: -Yo es que me escucho así callada sola y me gusta, aunque ¿sabes qué señorita?

Yo:-¿Qué?

Alumna 1: -A veces es triste eh. Porque a veces lo que dicen los sentimientos da penita.

Qué cierto. Qué importante es hacer y estar solas/os, disfrutar del placer de la lectura silenciosa o de dar un paseo o de ver películas a solas, así como preguntarnos cosas, escucharnos, compartir, volver a estar con otros/as y entregar y recibir, y permitirnos a veces la tristeza cuando lo que vemos puntualmente aquí dentro, nos aflige. Qué necesario saber que el corazón baila si lo escuchamos, que es un instrumento que nos susurra cosas y que el ruido entorpece la comunicación con nosotros/as mismos/as.

Qué bonito conversar con niños/as de cinco años que saben estar a solas.

 

 

Anuncios