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En mi aula hemos tomado una decisión: tenemos que fabricarnos capas de superhéroes y superheroínas.

Cuando tomamos decisiones nos ponemos muy serios/as, nos quedamos en silencio, algunos/as incluso cierran los ojos para mirar mejor las ideas. No sé. Decidir es una de las acciones humanas más difíciles de aprender, porque todo tiene consecuencias. Tendremos que conseguir tela y otros materiales, tendremos que inventarnos un símbolo, hacerlo, recortarlo y pegarlo. Tendremos, además, que buscar un sitio en casa para colgar nuestra capa, no se podrá lavar así que habrá que cuidarla un poco.

Hemos pensado que una capa tiene que estar cerca de nosotras/os para utilizarla en caso de emergencia, si la escondemos o la abandonamos en el patio o en el parque, no podremos agarrarla bien fuerte ante una situación complicada.

Y entonces… les pregunto ¿y cuándo pensáis utilizarla? (Mientras les formulaba esto, podíamos ver el cielo azul e inmenso por las ventanas, las ramas doradas por la luz de los árboles del patio y el frío entraba besando sus cabezas, qué bonito pensar así). Y a continuación han ido levantado sus bracitos, decididos/as y han dicho cosas como estas:

-Cuando me enfade mucho poniéndome rojo rojo.

-Cuando las lágrimas así (haciendo un gesto con los dedos sobre sus mejillas).

-Cuando quiera protegerme del miedo.

-Cuando me riñan. Cuando se enfaden conmigo.

-Cuando no tenga amigos.

-Para las balas.

-Cuando haya un problema.

-Cuando me tiren del pelo muy fuerte.

-Cuando yo eche de menos.

-Cuando la oscuridad.

-Cuando venga la vacuna.

-Cuando me hagan daño aquí, aquí y aquí (y se señala las rodillas, la cabeza y el corazón).

-Cuando me fabrique la capa, en cuanto termine.

Y he pensado que los/as adultos/as también deberíamos tener capas. Aún no sé de qué color sería la mía (¿verde mint? ¿azul pastel? ¿amarilla? ¿roja? ¿rosada?). Es cierto que nosotras/os tenemos otros recursos y herramientas para gestionar bien nuestras emociones, conflictos, alegrías y limitaciones (al menos casi todos los adultos), pero ¿no sería bonito fabricar con muchísimo amor algo parecido?

Ahora no siento que necesite una capa, antes sí. Supongo que aprendemos a defendernos con diplomacia y sin garras, a afrontar la vida con palabras y piel y libros, no sé, pero estoy por hacerme una y dejársela a todas esas personas que por la razón que sea, se sienten perdidas, asustadas, con el brazo extendido buscando a tientas la luz en plena oscuridad.

 

 

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