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José Bergamín en La decadencia del analfabetismo habla de un concepto que despierta completamente mi curiosidad. El padre de uno de mis alumnos quiso hablarme de esto, a raíz de las frases hermosas y sinceras que recojo y que pertenecen a los niños y las niñas de mi clase.

Empieza así: todos los niños, mientras lo son, son analfabetos. 

Conforme las páginas avanzan, nos habla (y esto es mi interpretación personal) de cómo los/as niños/as cuando aún no tienen uso de razón, cuando aún no saben leer y escribir y por lo tanto expresan todo lo que se les pasa por la cabeza y el corazón, sin ningún tipo de condición, límite ni norma, tienen una “razón intacta, inmaculada, analfabeta”, que les hace verdaderamente libres, maravillosos y sinceros.

Habla también, de la razón de estado de infancia, como de todo estado poético es el juego. Qué bonito. ¿No os parece? Y qué cierto.

Hay algo que ha llamado especialmente mi atención y me gustaría compartir con vosotras/os: “La poesía se pasteuriza literalmente, esterilizándose: esterilizando imaginativamente el pensamiento. Poesía destilada o esterilizada no es poesía pura…”

Creo que mis alumnas y mis alumnos, lejos de buscar las palabras adecuadas, lejos de cumplir con cualquier tipo de norma, lejos de contentar a cualquier crítico/a literario/a, hacen preguntas que son poemas, susurran palabras conmovedoras, desnudas de toda artificialidad. A veces cuando hablan, mirándose así, y dicen palabras honestas, transparentes, salvajes, hirientes, tiernas, sinceras, hacen poesía, en estado puro, sin destilar, sin filtro de ninguna clase. No hay convencionalismos, ni estilo, ni nadie a quién contentar con todo aquello.

Mis alumnos/as aún no saben leer, ni escribir, y dicen a veces cosas como:

“Señorita Helena, te quiero. Las hadas brillan en la oscuridad”.

“Detrás de la lluvia, a lo mejor, está la noche”.

“Mi amigo me ha empujado justo en el corazón”.

“¿Por qué quiero que mi hermanito crezca muy rápido?”.

“Me gustaría algún día tocar la oscuridad”.

“Me siento furiosa cuando hay otra niña abrazándote, señorita, es como si yo estallo, ¿sabes? ¿lo estás entendiendo, señorita?”.

“Parece que la canción (ópera) la cante un hombre que tiene un pico de pájaro y se la canta a alguien que quiere”.

“¿Por qué matan todo el rato?”.

“¿Tienes novia, señorita? Sí. ¿No tienes novio entonces? No, tengo novia. Vale, lo importante es su nombre”.

“Estoy llorando porque me duele el corazón y me duele la cabeza un poco también”.

“¿Por qué flotan los aviones y las nubes?”.

“¿Por qué el espacio nunca se acaba? Y otro niño responde: porque debajo del espacio hay sólo infinito”.

“Yo me convierto en Hulk en el patio de mi casa”.

“Yo quería decir tres cosas y ahora sólo me acuerdo de la primera”.

 

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