paz

Una amiga me preguntó hace unos días: ¿y a ti, qué te da paz?

La verdad es que yo asocio la calma o la paz con estados de bienestar. Como dijo un antiguo compañero de trabajo, “relaciono la felicidad con el sosiego interior”.

¿Qué me da paz?

La lluvia. Que suene así, como hoy.

Algunos libros.

Ser una buena persona.

Esa canción de Zahara.

Mis alumnos/as cuando juegan tranquilos/as a los puzzles por ejemplo.

Mi perro dormido junto a mi costado.

Las personas que me quieren, con las que soy yo todo el rato.

Cuando Anita dice “¿me lees este cuento?” subiéndose al regazo.

Mi cama. Mis sábanas. Mis pijamas. Las lamparitas de mi habitación.

Que mi gato se enrosque sobre mí haciendo run run run run en su tripita.

Algunos tipos de abrazos.

El río. El mar. El agua.

Leer.

Mirar cómo lee otra persona.

Llorar un poco a veces.

El amor cuando es bueno, transparente, limpio, real.

Escribir.

La siesta sola o acompañada.

Tener una conversación mientras paseo sin prisas y me sujetan un poco del brazo.

Reírme y reírme.

El jazz cuando cocino.

La película de “Carol”. Y la de “Qué bello es vivir”.

Que den las nueve y media de la noche.

Las cosquillas en el pelo. Y en las piernas. Y en el cuello.

Sentarme en una terraza.

Las playas casi vacías.

Las voces de los niños en los parques.

Mis vecinos cuando encienden sus lucecitas y hablan bajito porque es de noche.

Saber qué va a pasar, alejar un poco la incertidumbre.

Las relaciones adultas, sanas, bonitas.

Salir de las clases de teatro con las mejillas encendidas, relajada y somnolienta. Que sea de noche cuando salgo, volver a casa.

Las estrellas, qué lejos y qué brillantes.

Después de actuar en un escenario, después de terminar un libro, después de hacer el amor, después de decir cómo me siento con respecto a algo.

Dormir abrazada. Sentir su aliento en mi nuca.

Aquella obra de Hopper en la que sale una chica en la puerta de una casa.

Nadar.

La nieve desde una ventana enorme.

Mi sofá. Las mantitas monas de Zara Home.

La sopa.

El invierno.

Mirar películas en mi cama.

La luz.

La gente que no tiene doblez.

El respeto.Qué palabra más grande y más bonita.

Cuando sabes que alguien viene para quedarse.

Que me acaricien las manos, las palmas de las manos.

La verdad, la honestidad,  la madurez emocional, la ternura, los besos en el cuello.

Los aprendizajes.

Crecer.

Amar con el corazón temblando.

Los domingos.

Los viernes.

Cuando no madrugo.

Mis padres.

Mis amigos.

Inés.

 

 

 

 

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