estrellas

El otro día en clase llegamos al final del Principito. El último capítulo es muy emotivo, hilado con un gusto exquisito. Los niños y las niñas lo comprendieron y hablaron “a su manera” de las estrellas. Anita no dijo nada, se quedó pensativa, no quiso participar.

Hoy se ha sentado conmigo a la hora de su desayuno. Me ha rodeado con su brazo y me ha dicho:

-Una vez cuando era chica (ahora tiene cuatro años…) tuve un perrito que me seguía, y se fue al cielo.

-¿Conoces a mucha gente que esté en el cielo? -pregunto mientras miramos por la ventana.

-A mi tía G. que me cuidaba y me hacía cosquillas, y al perrito Preto -responde con naturalidad y la mirada en algún punto.

-Ya.

-¿Y sabes? están los dos en la estrella más brillante. Yo he visto esa estrella. Se parece a la del Principito, pero es otra, la más brillante.

Nos quedamos pensando, sin mirarnos y entonces me abraza y añade:

-Tu perrita Luna (la perdí hace bastantes meses) está también ahí.

 

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