Besos con lenguaje

Archivo mensual: mayo 2016

estrellas

El otro día en clase llegamos al final del Principito. El último capítulo es muy emotivo, hilado con un gusto exquisito. Los niños y las niñas lo comprendieron y hablaron “a su manera” de las estrellas. Anita no dijo nada, se quedó pensativa, no quiso participar.

Hoy se ha sentado conmigo a la hora de su desayuno. Me ha rodeado con su brazo y me ha dicho:

-Una vez cuando era chica (ahora tiene cuatro años…) tuve un perrito que me seguía, y se fue al cielo.

-¿Conoces a mucha gente que esté en el cielo? -pregunto mientras miramos por la ventana.

-A mi tía G. que me cuidaba y me hacía cosquillas, y al perrito Preto -responde con naturalidad y la mirada en algún punto.

-Ya.

-¿Y sabes? están los dos en la estrella más brillante. Yo he visto esa estrella. Se parece a la del Principito, pero es otra, la más brillante.

Nos quedamos pensando, sin mirarnos y entonces me abraza y añade:

-Tu perrita Luna (la perdí hace bastantes meses) está también ahí.

 


kids-street

Mis alumnas/os (cuatro años) y yo…

Yo: —¿Pueden enamorarse dos chicas?

Paula: —Y mucho además.

Simón: —Yo me enamoré de mi amigo, por ejemplo.

Teresa: —Enamorarse siempre siempre pero siempre, es bueno.

Y llevan razón. No necesitan más que saber que su corazón hace boom boom boom, que hay pájaros en el estómago y que estar junto a esa persona les hace sentirse libres y cómodos/as. Hemos hablado mucho de amor, del bueno, del que implica respeto, admiración, ternura, risas, empatía, escucha, generosidad, ilusión y cosquillas en el pelo. De ese.

Yo: —¿Qué es la amistad?

Bruno: —El viento.

Estoy de acuerdo, pensé. Aunque no comprendimos del todo esa respuesta. No importa, no hace falta entenderlo todo todo del todo, les dije. No hace falta. Pero estoy de acuerdo, en cierto modo, en que los vínculos a veces son como viento, algo que nos agita,  despeina, transforma, que nos mece a su merced, a su antojo. A veces puedo sentir el soplido suave de alguien que me quiere, cerca del oído o a mi espalda para que vuele más alto, o para hacerme caer y pisar tierra (es bueno saber ambas cosas: volar y volver).

Yo: —¿Qué habrá detrás de la lluvia? (les pregunto hoy, porque llovía, y yo misma me hice esa pregunta)

Bruno: —La noche.

Mateo: —No, detrás de la lluvia hay globos aerostáticos.

Ariel: —Pues yo creo que hay cohetes que suben suben suben.  —Haciendo el gesto con una mano.

Alicia: —Yo veo arcoiris y truenos, así todo mezclado.

Manuela: —O un dragón pero un dragón bueno.

Carlos: —O a lo mejor no hay nada y se acaba.

No sé. Para ellos/as detrás de esa fina cortina de agua hay todas esas cosas. Y me gusta. Y en realidad no sabemos qué hay detrás, podría tratarse de cualquier cosa.

Yo tengo un trabajo que me inspira cientos de historias… Porque me quedo con todas esas miradas, voces, ocurrencias, preguntas, con sus ideas sobre el amor, el dolor, la muerte, la guerra, el desprecio, la ilusión, el juego, el perdón, la inocencia. Me quedo con todo y salen historias adultas de las yemas de mis dedos.