Besos con lenguaje

Archivo mensual: noviembre 2015

Captura de pantalla 2015-11-23 a la(s) 15.34.59

No, yo nunca había conocido a alguien como ella. Y, os garantizo que a mis treinta y dos, ha pasado gente por mi vida.

Pero así como ella, no.

Clara escribe. Escribe y escucha lo que tengo que contarle. No importa el reloj de la cocina, o de la sala de estar, que hace tic tac como diciendo “es tarde” o “no son horas”. Ella siempre responde, en un momento u otro.

Clara escribe. Y lo hace como los ángeles. Una línea suya, consigue hacerme reír o soñar, o reír y soñar. Y, además de eso, lee lo que escribo yo, y me aconseja, corrige, enseña, guía, anima, valora.

¿Alguna vez habéis visto una claraboya? (supongo que sí) Yo sí. Y me fascina cuando es de noche, y titilan las estrellas. Mi amiga es un poco eso: la superficie transparente desde donde puedo atisbar horizontes, noches, lunas, dragones, niños, perros, hadas, ríos, iglesias, inviernos, magos, pájaros…

Clara me ha conocido, pero no hablo de “conocer” en el sentido que creéis, de esto que es un café con leche por favor y luego nada, yo digo conocer como se indaga en alguien, hasta la raíz, hasta el comienzo o el fin. Y ha estado para verme brillar y llorar, que suenan muy parecido.

Mi amiga, es también el reflejo de la mujer que ama. Por eso me atrevo a decir, que son dos detrás de sus palabras. Y me tranquiliza saber que tiene quién la cuide, y la abrace y la proteja. Y que ella haga lo mismo, y sean como un espejo.

 

“Lo importante es atreverse a soñar”, puede decirme un día de estos, y también: “mira el mar ahora, justo ahora, que yo veo, y dime lo que piensas”.

Y la imagino en sus paseos, silenciosos y apacibles, y dan ganas de aparecer por detrás y decir “zas, sorpresa”, y acompañarla un rato, y que me cuente, que me cuente muchas cosas, las que sean.

Creo que es inocente. Tierna. Generosa (mucho además).

Y buena. Muy buena. Y esto no lo digo por decir, es algo que se sabe, una certeza.

Yo conocí a Clara, y me gustó lo que vi dentro. Y (creo que) le gustó lo que vio dentro.

A ella yo no sé si le gustan los abrazos, porque a veces confiesa que le cuesta demostrar, no sé ¿demostrar el qué? Pero siempre la amenazo, y así con cierta maldad le digo: cuando te vea, te vas a enterar, te voy a abrazar tan fuerte, que no podrás escapar.

(Ya, ya sé, soy una moñas, una zampaunicornios como ella dice)

A veces me sorprendo, y cuando hablo de amigos o amigas, así en general, me sale decir que Clara es una joya que he encontrado en mitad de una selva o de un desierto. Que siempre hay palabras fraternales, protectoras y tiernas de su boca, que recojo con cariño. Y a veces me regaña, como lo hacen las hermanas mayores, y la escucho o vuelvo a equivocarme, no importa. El caso es que la escucho, y aprendo.

Siempre que quiero buscar algo, un simple detalle, para agradecerle tantas horas de teléfono, tanto afecto honesto y limpio, acabo frustrada, porque no hay nada, ni libro, ni cuadro, ni fotografía, reloj o pulsera, que me resulte suficiente.

Gracias por quedarte.

Anuncios

audrey-hepburn-reads

Eso te digo.

Sí, a ti.

Por decirme cosas como: la escritura de Helena es deliciosa. O los relatos de este libro son como las ondas que se forman en el agua cuando la tocas con la yema de un dedo. su forma de escribir es tan personal y maravillosa que resulta un regalo para los sentidos. O incluso esto: leerla es un disfrute comparable a leer a Angeles Mastretta, Gioconda Belli o Marcela Serrano. 

Habéis llegado a decirme: Helena Lago crea una preciosa historia de amor que te va enredando lentamente. Sin darte cuenta acabas atrapada entre las dos protagonistas deseando lo que ellas desean y sintiendo lo que ellas sienten.

Encontré también a alguien que comentó: Nunca hubiera imaginado que las palabras podían expresar tanta belleza.

Creo que no eres (sí, tú) consciente de lo mucho que pueden llegar a emocionarme tus palabras, respetuosas, entrañables, dulces… Que cuando consulto, de vez en cuando, tus opiniones en Amazon, me tiemblan un poco las rodillas, y pienso ¿habrá gustado?

Y quiero.

Quiero que me leas.

Exactamente tú.

Y que te sigan gustando mis historias, todas esas que hay detrás de mí.

Así que gracias, pero gracias a ti, por leerme.