Hace un par de años utilicé este cortometraje infantil para trabajar un concepto: el amor (el buen amor, claro)

Pero no el amor en plan y entonces ella me miró y todo dejó de girar. No. Quizá me atreví a explorar más allá de eso, y quise que profundizaran en lo que hay después de esa mirada y de ese corazón palpitante. En lo que debería haber detrás de eso o posteriormente.

Pero tenían cuatro años. Para ellos el amor todavía es un ritual que combina el apego materno y la compañía en sus juegos. Aún así, me gusta trabajar este concepto porque mirad lo que hay a vuestro alrededor. ¿Saben los adultos amar con inocencia y madurez al mismo tiempo? ¿hay amor detrás de la mentira, la infidelidad, los gritos, los insultos, la culpa, el hastío, la falta de ternura y de pasión, el miedo, la comodidad, los hijos forzosos que se tienen por tener o los que se tienen para volver a unir a dos personas que han dejado de quererse? ¿hay amor en la falta de respeto, en la destrucción psicológica de otra persona?

¿Se puede enseñar a amar? No lo sé. Pero supongo que todo influye de algún modo.

Es importante que los niños/as construyan lentamente el concepto del buen amor. Del querer bien. Aunque no parezcan comprenderlo, aunque te miren como diciendo ¿qué dices, estás loco/a?, aunque no te miren en absoluto y sigan jugando.

Así que les puse este cortometraje. A mí me emocionó tanto que quise compartirlo con ellos/as.

Hay dos premisas fundamentales, supongo, para querer bien a otra persona: una es el respeto (a sus defectos, a su valía, a sus ideas, a sus errores, a su inseguridad, a su vulnerabilidad, a su fortaleza y capacidades). Otra es la libertad de amar a esa persona sin asfixiarla, y con esto no hablo de la pasión efervescente del enamoramiento que nos lleva a cometer enormes tonterías y a querer a alguien con locura y cierta perturbación mental, no, yo hablo de asfixiar a alguien en otro sentido, en el que sea, porque como vemos en el corto, la libertad permite que ese individuo se quede para siempre o no lo haga. Es importante que se queden cuando quieren, cuando nos aman. Y es relevante quedarse cuando así lo deseamos. También hablamos de la libertad de amar a quién queramos, eso no se elige, pero qué importante es poder hacerlo sin condiciones, ellos/as hablaban de enamorarse de niños o niñas sin prejuicios de ningún tipo.

El amor también es otras muchísimas cosas: admiración mutua, ternura, pasión, compañía, complicidad, cosas en común, ideas opuestas que se complementan y se respetan entre sí, proyectos, mensajes en el espejo del baño, que como dije antes el mundo deje de girar cuando coinciden mirándose, ayuda, tener prioridades y principios parecidos, compartir ética y moral, es hacer la cena entre risas, o mirar películas en la cama con debates interminables, no sé, muchas cosas, pero no podemos explicarle todo todo a unos niños tan pequeños. Por eso yo elegí esas dos premisas, porque las consideré los cimientos más básicos de cualquier relación del tipo que sea: respeto y libertad como parte inicial del amor hacia alguien.

No sé si dos años más tarde seguirán recordando ese vídeo breve, o quizá no les sirvió en absoluto nuestro debate posterior, pero de alguna manera todo queda ahí, flotando en algún lugar de la memoria, y me basta con saber que alguna vez alguien les habló de querer bien a otra persona.

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