5aa3f480559cc956bd7a3a556785bbb8 Cuando autopubliqué mi primer libro de relatos, pensé que no iba a vender ni uno. Quizá unos cuantos, por aquello de tener buenos amigos y una familia maravillosa. Mi pareja (Emma M.), mi amiga Clara y mi amiga Susana, me animaron a ello, llenándome de alabanzas. Que sí, que sí, que lo hagas, no esperes más. El caso es que publicarlo, llenó mi correo de palabras bonitas, de personas que dejaron la bicicleta por el metro para ir leyendo mis relatos de camino al trabajo, de mujeres que se sintieron identificadas con Berta, o o Louise, o Rita, o Camille, de chicas a las que mis pequeñas historias las sacudieron por alguna u otra razón… Incluso hubo quien no pudo parar de leerlo de una vez. Y pude amenizarle el vuelo a una joven con miedo a las alturas…Ahora tengo algunos proyectos en mi cabeza. Una novela a medias con mi mujer (Emma Mars) que ya comenzamos hace unos meses. Una novela propia, cuyos personajes principales me tienen un tanto desorientada ¿qué clase de final se merecen? Un relato largo sobre una joven “zampaunicornios” (este término es utilizado por mi amiga Clara Asunción García para definir mi tendencia al romanticismo y a mi sensibilidad) que no termina de encajar en una sociedad mucho más práctica y agresiva. Pero ahora lanzo una pregunta a las personas que habéis leído mis relatos de Me alquilo para el 14 de febrero (podéis contestarla por la vía que queráis): ¿con qué relato os quedáis? ¿os apetecería leer la continuación de alguno de ellos?

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