Captura de pantalla 2015-04-15 a la(s) 16.01.04

Llueve, pero de esto que hay truenos y no puedes escuchar otra cosa. A veces me encanta, hoy no estoy convencida.

Mi perro duerme en mi regazo con esa respiración tranquila con la que duermen quienes conservan la inocencia. Su corazón palpita sobre mis piernas y yo escribo una nueva historia en el portátil mudo que no me devuelve una sonrisa ni me ofrece su opinión acerca de nada.

Si pudiese pulsaría justo ahora la tecla de pause. Para que este momento, pese a todo, no se acabe. Para sentir siempre estos dos tipos de amor:

-El entrañable, desproporcionado y leal de este perro-amigo-indispensable que me encontré abandonado hace años y me acompaña a todas partes.

-El ingobernable, inquieto y apasionado que siento yo hacia la escritura cada vez que me sale una historia de las yemas de los dedos.

A veces solo piensas: que no se acabe, que no se acabe. Aunque no sepas a qué te refieres exactamente.

Anuncios